Educación Física y Ciencia, vol. 26, nº 1, e285, enero-marzo 2024. ISSN 2314-2561
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Departamento de Educación Física

Artículos

Educación Física y ocio produciendo lo público-urbano en la ciudad de La Plata: desde la transición democrática hasta la consolidación del neoliberalismo

Emmanuel Ferretty

Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de Entre Ríos / Centro de Estudios e Investigaciones de Educación Física, Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (UNLP-CONICET), Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata, Argentina
Cita sugerida: Ferretty, E. (2024). Educación Física y ocio produciendo lo público-urbano en la ciudad de La Plata: desde la transición democrática hasta la consolidación del neoliberalismo. Educación Física y Ciencia, 26(1), e285. https://doi.org/10.24215/23142561e285

Resumen: Este artículo problematiza las funciones de la Educación Física y del ocio en políticas implementadas en la ciudad de La Plata a partir de la transición a la democracia, en un proceso de apertura y de consolidación progresiva del espacio público urbano como nodo de la vida colectiva. Los usos políticos del deporte y de la recreación durante la celebración del centenario de La Plata (1982) intentaron sostener un orden dictatorial desestabilizado, apelando a las tradiciones fundacionales y al patrimonio cultural platense. La saga de intendentes radicales que gobernaron durante el resto de la década del 80 impulsó un perfil recreativo con anclaje en las periferias e incorporó al aerobismo como propuesta masiva. Sin embargo, durante los años 90 el justicialismo se focalizó en la deportivización y la internacionalización del casco urbano fundacional desde una perspectiva patrimonialista. Por último, en la primera década del siglo XXI comenzó la transición hacia un imaginario de ciudad saludable y sustentable, con énfasis en la actividad física y el ocio para el bienestar comunitario, incorporando prácticas alternativas y emergentes. Entre los hallazgos se destacan las intervenciones de estudiantes y profesoras/es en educación física en la coproducción de lo público y de lo urbano entre el Estado municipal y la sociedad platense, fundamentalmente, en coyunturas críticas.

Palabras clave: Educación Física, Ocio, Espacio público urbano, La Plata, Democracia.

Physical Education and leisure in the production of the public and urban in the city of La Plata: from the democratic transition to the consolidation of neoliberalism

Abstract: This article problematizes the functions of Physical Education and leisure in policies implemented in the city of La Plata since the transition to democracy, in a process of opening and progressive consolidation of urban public spaces as a node of collective life. The political uses of sport and recreation during the celebration of La Plata’s centennial (1982) aimed to uphold a destabilized dictatorial order by appealing to the founding traditions and cultural heritage of La Plata. The mayors from the Radical party who governed during the rest of the 1980s promoted a recreational profile focused on the outskirts of the city and a proposal of aerobics for the masses. However, during the 1990s the Peronist administration prioritized promoting sports and internationalizing the foundational urban area from a cultural heritage perspective. Finally, in the 2000s, the transition towards an imaginary of a healthy and sustainable city began, with emphasis on physical activity and leisure for community wellbeing, incorporating new emerging and alternative practices. Among the findings, the contributions of physical education students and teachers to the co-production of the public and urban between the municipal government and the Platense community, mainly in critical situations, are highlighted.

Keywords: Physical Education, Leisure, Urban Public Space, La Plata, Democracy.

Educação física e lazer construindo o público-urbano na cidade de La Plata: da transição democrática à consolidação do neoliberalismo

Resumo: Esse artigo problematiza as funções da Educação Física e do lazer nas políticas implementadas na cidade de La Plata desde a transição para a democracia, em um processo de abertura e consolidação progressiva do espaço público urbano como núcleo da vida coletiva. Os usos políticos do esporte e da recreação durante a celebração do centenário de La Plata (1982) tentaram sustentar uma ordem ditatorial desestabilizada, apelando para as tradições fundadoras e ao patrimônio cultural de La Plata. A saga dos prefeitos radicais que governaram durante o restante da década de 1980 promoveu um perfil recreativo ancorado nas periferias e incorporou a aeróbica como uma proposta massiva. No entanto, durante a década de 1990, o justicialismo se concentrou nas atividades esportivas e na internacionalização da área urbana fundamental a partir de uma perspectiva patrimonialista. Finalmente, na primeira década do século XXI, começou a transição para um imaginário de cidade saudável e sustentável, com ênfase na atividade física e no lazer para o bem-estar da comunidade, incorporando práticas alternativas e emergentes. Entre os resultados, destacamos as intervenções de estudantes e professores de educação física na coprodução do público e do urbano entre o estado municipal e a sociedade de La Plata, principalmente em contextos críticos.

Palavras-chave: Educação Física, Lazer, Espaço público urbano, La Plata, Democracia.

Introducción

Este texto se basa en una tesis doctoral (Ferretty, 2023) cuyo propósito fue comprender el proceso de producción de lo público en los espacios urbanos de la ciudad de La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina) indagando las relaciones entre políticas estatales, industrias culturales y corporalidades articuladas en prácticas sociales con características de ocio (actividades físicas, deportivas y recreativas), en un contexto contemporáneo de mundialización de las culturas, desde una perspectiva en comunicación/cultura y un enfoque etnográfico encarnado. La problematización de lo público-urbano, de modo conjunto, a través del análisis de políticas, corporalidades, territorios y prácticas de ocio apuntó a describir las intersecciones entre las lógicas estatales, sociales y mercantiles que lo producen.

La segunda parte de dicha tesis se enfocó en la producción biopolítica de lo público-urbano en un conjunto de políticas municipales sinérgicas implementadas por el gobierno de Pablo Bruera (2007-2015) que apuntaron a la “recuperación y puesta en valor del espacio público” promoviendo prácticas deportivas, recreativas y artísticas con una destacada participación de estudiantes y de profesoras/es en educación física. El propósito global de estas políticas fue producir un orden urbano y corporal basado en un estilo de vida activo en correspondencia con un imaginario de ciudad saludable y sustentable, abonando una tradición selectiva que reelabora las matrices racionalistas e higienistas que dieron nacimiento tanto al singular proyecto urbano platense como a la Educación Física argentina. Puntualmente, este texto se nutre del capítulo que historiza los antecedentes del período central de análisis, desde la transición democrática hasta la consolidación del neoliberalismo, con el propósito de comprender los elementos residuales y emergentes en torno a políticas de recuperación y puesta en valor del espacio público urbano a través del ocio y de la Educación Física.1

En Argentina, la Educación Física ha cumplido con diferentes funciones sociales y políticas desde su proceso de conformación disciplinar como asignatura escolar, con una impronta pedagógica normalista e higienista (Aisenstein y Scharagrodsky, 2006). En algunos contextos y por influencia de ciertos movimientos sociales o políticos ha crecido su intervención por fuera de los muros escolares. Entre ellos: el escolanovismo y el scoutismo a principios de siglo XX, el gobierno dictatorial de Manuel Fresco en la provincia de Buenos Aires (1936-1940), la políticas del llamado “primer peronismo” (1946-1955). En todo caso, los vínculos entre cultura física y cultura política se constituyeron como asuntos públicos de primer orden (Scharagrodsky, 2014).

Durante el último período dictatorial latinoamericano, caracterizado por una clausura del espacio urbano como locus democrático, se generó un cuestionamiento intelectual de la correspondencia entre lo público y lo estatal con un posterior deslizamiento analítico hacia lo público-social que amplió los horizontes interpretativos de la política como productora de bien común (Rabotnikof, 2008). En este contexto, Oscar Oszlak y Guillermo O’Donell (1995 [1976]) señalaron la necesidad de repensar la dicotomía público/privado en relación a las políticas estatales. En Argentina, este cuestionamiento se desarrolló durante el período de restauración democrática y se agudizó durante la década del noventa, en pleno auge de las políticas neoliberales que profundizaron los lineamientos socioculturales y económicos gestados por la dictadura militar, cívica y eclesiástica.2 En este contexto, se inició una revitalización y una politización creciente de las prácticas sociales en el espacio urbano bajo modalidades de acción colectiva que existen y resisten en la actualidad. De este modo, “la vuelta al espacio público está ligada al fin del estado dictatorial, a la lucha por los derechos humanos y a las reivindicaciones de los sectores populares” (Centro de Estudios Legales y Sociales, 2017, p. 6).

Durante la década del 90, los estudios cuyo clivaje fue lo público-social profundizaron su crítica hacia el rol del Estado, en pleno retroceso de sus responsabilidades públicas, poniendo el foco en las organizaciones sociales y en la protesta social (Entel, 1996; Svampa, 2005). Esta tendencia de lo público-social también se manifestó en propuestas no estatales para la construcción colectiva de un nosotros, cuya premisa fue “Pensar sin Estado” (Lewkowicz, 2006). En todo caso, el acumulado histórico de desigualdad y de exclusión social generado desde un Estado que administró las esferas centrales de la vida colectiva desde la lógica del mercado, decantó en la crisis de diciembre de 2001, con una respuesta represiva estatal ante las manifestaciones ciudadanas en el espacio público urbano.

La primera década del siglo XXI se caracterizó por gobiernos latinoamericanos que imprimieron un giro a la izquierda en sus políticas estatales mediante agendas progresistas de gobierno (Stoessel, 2013). Entre ellos, los mandatos de Néstor Kirchner (2003-2007) y de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2011, 2011-2015) en Argentina. El retorno del Estado como garante institucional del orden social y como regulador central de la vida colectiva tuvo como consecuencias nuevas articulaciones analíticas entre lo estatal y lo social en la definición de lo público. Estos gobiernos incluso intentaron rearticular regionalmente un proyecto histórico de Patria Grande transnacional que, respetando las particularidades nacionales, reivindicase la unidad política ante el avance de los intereses corporativos e imperiales; las demandas postergadas en materia de derechos humanos, sociales y políticos; nuevas formas de ciudadanía que, sin negar su condición legal, se centraron en sus dimensiones sociales y culturales. Sin embargo, promediando la segunda década del nuevo siglo, los gobiernos neoliberales dan un fuerte revés en casi toda América Latina. Siendo gobiernos electos, obliteran la afirmación del proyecto transnacional-popular latinoamericano y de muchas de las conquistas en materia de derechos humanos, sociales y políticos. Confirmando el precoz diagnóstico de Svampa (2005), el ciclo de gobiernos progresistas argentinos no desterró ni al neoliberalismo ni a la criminalización de la protesta social.

Actualmente, como exhiben las citadas compilaciones de Fernández y López (2013) y de Vera (2017) la noción espacio público es polisémica y polifacética. Articula la centralidad de las políticas de Estado, la politicidad cotidiana de las prácticas sociales, la producción de imaginarios desde los medios de comunicación, la construcción de redes y de sociabilidades digitales, afirmando incluso la existencia de un espacio público virtual que no sustituye al físico pero que, sin embargo, lo afecta sustancialmente (Borja citado en Echeverría y Grassi, 2012). El punto en común es que, al referirse a prácticas y significaciones colectivas, lo público se vincula con la construcción de comunidades: entendidas como proyectos que se definen en las expectativas de la política pero también como realidad cotidiana y plural de lo político en la conjugación de lo propio, lo compartido y lo ajeno en la trama del tejido social. Así “lo político” es entendido como registro diferencial pero conexo de “la política” (Arditi, 1995), que permea distintas capas de la sociedad y que se manifiesta corporalmente, sobre todo, en prácticas sociales de la vida cotidiana urbana (de Certeau, 2000 [1990]).

De este modo, entiendo que lo público funciona como mediación entre Estado y Sociedad, como espacio social en donde se expresan, se disputan y se definen permanentemente las cuestiones que producen las tramas de la vida colectiva. Lo público constituye la articulación por excelencia entre política y cultura que se dirime entre lógicas estatales, sociales y mercantiles. Por su fuerte connotación espacial, aún encuentra sus coordenadas de producción en espacios y tiempos urbanos de las ciudades contemporáneas, en condiciones específicas de accesibilidad, de visibilidad y de generalidad que gestan lugares y sentidos en común.

En este marco interpretativo, las prácticas de ocio constituyen modos particulares de apropiación, tensión y producción de lo público-urbano. Son prácticas deportivas y recreativas concretas que, entendidas desde una conceptualización crítica del ocio, se focalizan en la expresión de determinadas significaciones y emociones públicas en relación con políticas y matrices culturales que delinean sus condiciones de posibilidad históricas (Ahmed, 2015 [2004]; Elías y Dunning, 1992 [1986]; Williams, 1980 [1977]). Sus manifestaciones emergentes y alternativas representan las fuerzas más activas en el seno de una cultura corporal hegemónica, obligándola a actuar mediante omisiones, negociaciones e incorporaciones. De este modo, la multiplicación y pluralización de prácticas características del proceso de mundialización de las culturas presenta desafíos incesantes a los modos de hacer de la Educación Física que, como todo campo de intervención pedagógica, entre ciencia y arte va delineando sus propias tradiciones, incumbencias y horizontes.

La recuperación de un espacio público democrático para el ocio: la saga radical

Durante la década que abarca desde el gobierno de transición a la democracia3 hasta el inicio del primer mandato de Julio Alak (1991), la ciudad fue gobernada consecutivamente por cuatro intendentes de la Unión Cívica Radical (UCR). Los primeros tres estuvieron, en mayor o en menor medida, vinculados al mundo del fútbol y sus instituciones.4 El primero de ellos fue Abel Román (1981 – 1983), caracterizado como un “hincha apasionado” de Gimnasia y Esgrima de La Plata (GELP).5 Tal como afirma Triana (1999), su mayor desafío fue realizar los festejos por el centenario de la fundación de la ciudad de La Plata en el año 1982, en un contexto represivo (finales de la dictadura) y con el desánimo colectivo producido por la Guerra de Malvinas.6 A pesar de ello, la celebración del centenario duró casi un mes y buena parte de su programa estuvo compuesto por actividades deportivas y recreativas:

El 6 de noviembre se hizo una exhibición gimnástica de 4.000 niñas en el club Estudiantes de La Plata [EdLP] organizado por la Dirección Nacional de Educación Física, Deportes y Recreación […] [También se realizaron] juegos deportivos, y ello con representaciones [institucionales] de todas las provincias. En los 18 días que funcionó el “Eje Cívico” [avenidas 51 y 53 desde el Bosque hasta la Catedral] hubo solo circulación peatonal […] El día 12 de noviembre se llevó a cabo una gran maratón por las calles de la ciudad […] Los festejos del 19 comenzaron a las 8 hs. […] A las 9 hs. en el club Hípico comenzó un campeonato de saltos con obstáculos “Centenario de La Plata”. A las 14 hs. en el campo de Golf del Country Club de Estudiantes de La Plata se efectuó el “Gran Premio Centenario de la Fundación de La Plata”, siendo ambas competencias organizadas por la Subsecretaría de Deportes y Recreación de la provincia de Buenos Aires y la Municipalidad de La Plata. Los mismos entes oficiales llevaron adelante la organización del Torneo Centenario de Pelota al Cesto categoría cadetes, en la República de los Niños y la concreción del Gran Premio Colombófilo Centenario que consistió en cuatro sueltas simultáneas, Norte, Sur, Este y Oeste (Triana, 1999, p. 121).

En principio, es de notar la puesta en escena de determinados juegos y deportes como parte relevante del patrimonio cultural platense, a través de una red sinérgica de instituciones estatales y sociales; locales, provinciales y nacionales. Sus trayectorias, en algunos casos, están vinculadas a prácticas de sectores distinguidos de la sociedad platense, tales como los deportes ecuestres (en relación al Club Hípico, al Jockey Club y al Hipódromo) y el golf (en el country de EdLP), o bien son reconocidas por su arraigo y/o desarrollo en la ciudad, tales como la gimnasia deportiva, el atletismo, la pelota al cesto (Badenes, 2012; Branz, 2015; Vallejo, 2007). La suelta de globos, sobre todo en sus dimensiones idílicas, es un vuelo directo al festejo fundacional de 1882. Las demostraciones gimnásticas, masivamente femeninas, son un salto a las exhibiciones que caracterizaron a la educación física y a los gobiernos de facto bonaerenses durante la llamada Década Infame (la de 1930). En este contexto, La Plata festejó su cincuentenario con la municipalidad intervenida (Vallejo, 2007). Por último, no es llamativa la ausencia del fútbol porque, como indica Alabarces (2001), su eficacia simbólica estuvo en suspenso al menos para una parte de la sociedad argentina que vivió el Mundial 1982 como un fracaso deportivo, aún con el debut de Diego Maradona, sobre el manto de sospecha o aceptación de la manipulación en torno al Mundial 1978.7

Como demostró Badenes (2012), el centenario de la ciudad de La Plata funcionó como una oportunidad única para movilizar ciertos significados del pasado, siempre selectivos, que abonaron a una versión oficial de la historia local. Además, como afirma Roldán (2012), las celebraciones en torno a estas fechas hito constituyen un dispositivo eficaz para la producción de identidades y para forjar sensibilidades. Desde esta plataforma interpretativa y en este contexto, un elemento en particular adquiere un peso específico: el orden, entendido como forma urbana y como efecto del ejercicio del poder, como manto de civismo y de racionalidad en la conducta social esperada, impulsado por un gobierno de facto y por un modelo desarrollista que se desplomaba sistémicamente. La actividad principal de los festejos, el acto de exhumación de la Piedra Fundamental y de la Caja Fundacional en Plaza Moreno (punto central del casco urbano desde un punto de vista geométrico y político) es un claro ejemplo.

La importancia del ocio como válvula de regulación de las tensiones sociales a través del disfrute de y en la ciudad, fundamentalmente como espectáculo, durante los festejos del centenario es parte de una compleja operación política que excede la mera exaltación patriótica. Constituye un intento por conservar el poder político en un momento de desgaste y de cuestionamiento radical, a través de un repliegue identitario sobre esa comunidad imaginada que fue La Plata en sus albores: una ciudad emblema de la modernización para el logro de unidad nacional, de bienestar ciudadano y de distinción por parte de las elites dirigentes (Vallejo, 2007). Por ello, es destacable que estos acontecimientos del centenario son coincidentes con el despertar del pensamiento patrimonial en la ciudad (Contín, 2011).

A partir del retorno democrático en Argentina, durante las presidencias de Raúl Alfonsín (UCR, 1983 – 1989), se puso en acción una voluntad regeneracionista que inauguró las condiciones de posibilidad para la “recuperación del espacio público” como productor de democracia en su trama multidimensional (política y urbana, por ende, social y cultural), lesionada durante y por la dictadura. En este contexto, existen dos elementos locales para comprender el perfil vecinal y pedestre de la política bruerista. El primero de ellos es la creación del primer partido vecinalista de la ciudad: Acción Municipal Platense, por parte de Abel Román, al finalizar su mandato. El segundo lo aporta su sucesor en la intendencia, Juan Carlos Alberti (UCR, 1983 – 1987). Vinculado al sabattinismo, fue comúnmente definido en el mundo de la política como “el radical más peronista/populista”, como un “pisa barro”, por su militancia territorial y caminante en las zonas más pobres del partido, en un momento de expansión de las periferias tanto populares como residenciales.8

Alberti se abocó fundamentalmente al ordenamiento financiero y fiscal de la Municipalidad. En su período de gobierno se crearon la Dirección de la República de los Niños, el Área de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico, un Área de Policía Tutelar destinada al control de la recreación nocturna en la vía pública y en locales comerciales (Triana, 1999). Además, el Departamento de Educación Física junto con el Departamento de Deportes comenzaron un proceso de fortalecimiento institucional y de burocratización que dio como resultado su independencia de la Secretaría de Acción Social a través de la creación de la Coordinación de Deportes: un proceso que continuará desplegándose con el aumento de rango a Dirección durante el gobierno radical siguiente (Cachorro y Villagrán, 1995). Por lo expuesto, no es de extrañar que durante su gobierno hayan sido alentadas y replicadas las primeras experiencias de intervención recreativa de perfil socio-comunitario, con anclaje barrial en zonas periféricas de La Plata, tales como las que inició el grupo Acuarela: una agrupación de estudiantes universitarios de diferentes carreras y trayectorias políticas que realizaban actividades lúdicas durante los fines de semana en el barrio de Tolosa.

Alberti también le hizo frente a inundaciones de poca monta –en comparación con las que afectaron a varios puntos del país– y continuó con el dragado y la limpieza de varios de los arroyos más importantes del partido para que estas no ocurrieran. Renunció 10 días antes de cumplir su mandato, desgastado por las fuertes internas políticas en la UCR, y fue reemplazado interinamente por Alberto Rivas.9

El último intendente de la saga radical, Pablo Pinto (1987 – 1991), redobló los esfuerzos de Alberti en el ordenamiento de la municipalidad. Se centró en la reducción de deudas y de gastos, en aumentar la autonomía financiera y en la descentralización de tareas con delegación a las vecinales y con concesiones o tercerizaciones de servicios en determinados espacios urbanos. Su gestión se destacó por intervenir con mayor énfasis en espacios urbanos emblemáticos, mejorando sus condiciones de accesibilidad y de visibilidad: creó la peatonal sobre calle 8 entre 47 a 50; logró el autofinanciamiento de la República de los Niños, del Zoológico y del Pasaje Dardo Rocha; estimuló la realización de las fiestas populares, carnavales, aniversarios de la ciudad y los festejos de distintas localidades del partido; recuperó el lago, reforestó, arregló caminos y veredas del Paseo del Bosque; limpió el lago y colocó luminarias en el Parque Saavedra; arregló las veredas y las luces de las plazas del centro (Italia, Rocha, Moreno y San Martín) y de diferentes barrios (Matheu, Paz, Brandsen y España); reconstruyó las ramblas de 1 y 60 hasta plaza Rocha y de las avenidas 51 y 53, desde el Bosque hasta plaza Moreno (Triana, 1999).

Además, esta gestión creó la Dirección de Deportes, como tal, luego de un proceso de reorganización institucional. Su director, Carlos Frangul, contaba con dos años de experiencia previos como director de deportes en la provincia de Buenos Aires (PBA). Como detallan las/os entrevistados en Cachorro y Villagrán (1995), esa experiencia se tradujo en una proyección ambiciosa. Realizando un análisis panorámico de las iniciativas del período, es posible afirmar que se expandieron aquellas intervenciones socio-comunitarias apoyadas por el gobierno de Alberti y también se dio cauce a emergentes en la cultura masiva tales como el crecimiento de las actividades físicas “aeróbicas”10y deportivas en el espacio urbano. En este sentido, es destacable el programa Campitos, cuyo propósito fue acondicionar espacios verdes barriales para propiciar usos deportivos. Tanto como la multiplicación de las intervenciones recreativas barriales iniciadas por el grupo Acuarela, primero a través del programa Libre Aire y luego integrado a una política nacional llamada Juegos Barriales. A través de estos programas la Dirección intervino con instituciones y organizaciones barriales (clubes, centros de fomento, comedores, borracherías), relevando necesidades de diferentes índoles. Tal como coinciden varias/os entrevistadas/os por Cachorro y Villagrán (1995), las/os profesores en educación física fueron el eslabón clave entre la política y la sociedad, como pilares de confianza y de calidez humana en dichas acciones. Sin embargo, quienes trabajaron en ambas gestiones informaron consecuencias de carácter ambivalente: en principio, notaron la mejora de los recursos disponibles para la expansión de las intervenciones comunitarias (hasta el proceso hiperinflacionario de 1989) a costo de la absorción y el uso político-partidario de los programas. Asimismo, notaron un pasaje desde intervenciones meramente recreativas y lúdicas hacia objetivos competitivos. Este pasaje da indicios de un proceso creciente de deportivización que divide los sentidos de las intervenciones de funcionarios y de profesores (Levoratti, 2013) y que, efectivamente, como expondré, tendrá su auge durante la década de 1990 con las políticas del Partido Justicialista (PJ).

Primero, resulta necesario señalar dos fenómenos particulares del ocio en el espacio público urbano durante la década de dominio radical, cuyas dinámicas sociales se originan con cierta autonomía de la esfera política pero captarán su atención en diferentes plazos, dando indicios de una ciudad que comenzaba a mundializarse culturalmente. El primero de ellos es el crecimiento del skateboarding en La Plata: una de las prácticas corporales urbanas con mayor identificación en las culturas juveniles, alternativas y/o emergentes (Saraví, 2012). El segundo fenómeno es la expansión mundial del aerobismo y su auge masivo en los centros urbanos de Argentina. Dentro del espectro de actividades que se vinculan al aerobismo, sin dudas hubo dos que se desarrollaron con fuerza: el footing y el jogging. Estas son dos prácticas pedestres, diferentes pero relacionadas, que consisten en caminar, trotar y/o correr con fines recreativos, en la búsqueda de bienestar y/o salud, sin interés competitivo.11 Ambos fenómenos demarcan apropiaciones diferenciales del espacio público urbano y una transición en la circulación global de las producciones culturales que se reterritorializan en Argentina: primero, gracias a personas que viajaron a enclaves del exterior en donde se gestaron estas prácticas y luego mediante el consumo de estas prácticas en los soportes tecnológicos de las industrias culturales de la época; sobre todo la gráfica, el cine, la televisión y los videojuegos.

1988 fue un año clave en varios de estos aspectos. Sobre finales de ese año se inauguró La Alambrada: un skatepark privado que fue el estandarte de “la época de oro del skate platense” y uno de los puntos más valorados de Argentina, que concentró a skaters en un espacio cerrado durante algunos años, antes de su ocaso durante los años 90 (Saraví, 2012). Por otro lado, la Dirección de Deportes absorbe a la de Juventud, marcando una primera asociación política entre ambos elementos que se desarrollará en el tiempo. Por último, esta Dirección de Deportes y Juventud incorporó al aerobismo entre sus actividades centrales y comenzó a impulsarlo mediante prácticas cotidianas y eventos extraordinarios: bicicleteadas recreativas; la Maratón de Reyes (8 kilómetros) que, con una convocatoria de aproximadamente 4.000 participantes, fue un anticipo de su masividad como deporte urbano; la creación del Centro Aeróbico del Bosque y de los circuitos aeróbicos en varios espacios del casco urbano fundacional.

El Centro Aeróbico contó con un gimnasio equipado e instalaciones completas, con seguimiento médico personalizado y con clases de diferentes gimnasias (entre ellas, otra “estrella” del aerobismo: la gimnasia aeróbica y localizada) a cargo de profesoras y profesores en educación física, de modo gratuito y abierto a la comunidad. Los circuitos aeróbicos fueron una de las intervenciones urbanas más extendidas de la época en varias ciudades del país: consisten en recorridos pedestres de diferentes distancias que conectan varias estaciones, en donde se realizan diferentes ejercicios, contando con mobiliario urbano y/o carteles con indicaciones específicas. Según una de las entrevistadas (Cachorro y Villagrán, 1995), el Centro Aeróbico funcionó hasta 1993 y luego se deterioró estructuralmente por falta de mantenimiento y de interés político. Se abandonó. En efecto, esta situación es una clara muestra de lo que implicó la transición entre gobiernos de la UCR y del PJ.

La Plata deportiva: un producto de exportación del justicialismo

A partir de 1991, con la consolidación del menemismo en el gobierno nacional y en el bonaerense, se inició un período de gobiernos justicialistas que fueron los encargados de instalar definitivamente el neoliberalismo en Argentina.12 En la ciudad de La Plata, Julio Alak gobernó durante cuatro períodos consecutivos (PJ – FpV, 1991 – 2007).13 En sus primeros dos mandatos, hasta la crisis del 2001, realizó cuantiosas obras públicas (algunas de gran magnitud, junto con el gobierno de la PBA) y desplegó un modo de hacer política que será el principal contrapunto en la construcción política de Pablo Bruera. Sin embargo, existen puntos de profundo contacto en la materialidad y en los efectos sociales de sus acciones por lo que serán analizados como agonismos o sinergias (Retamozo y Stoessel, 2014).

A seis meses de iniciar su mandato, Julio Alak realizó un acto en donde presentó su diagnóstico y su plan de gestión: la plataforma que desarrollará, con algunos cambios, durante todos sus mandatos. Desde este inicio llamado “La Plata Crece” (un libro), se oye y se lee un vocabulario neoliberal ceñido a la retórica de la ineficiencia estatal: la reducción del gasto y de la deuda, el aumento de la recaudación, la participación de inversiones privadas en la concreción de obras y de servicios públicos dará como resultado “una sana administración” (Alak, 1992). En su discurso, la mayoría de las cifras se expresan en dólares, apelando a la legitimidad de las recientes políticas de convertibilidad y sus promesas de estabilización económica. Además, en una clásica maniobra del discurso político, montó su propuesta sobre una valoración negativa del pasado inmediato: “acechados por la decadencia, la gran capital era un sueño perdido”, haciendo referencia a veredas rotas, falta de arbolado y de iluminación, edificios públicos sin mantenimiento y una municipalidad sobredimensionada y sin capacidad de respuesta a las “buenas ideas e intenciones”. Por último, en otra operación discursiva, expresó que “nada será posible sin el activo protagonismo del vecino”, apelando a uno de los sujetos colectivos predilectos y al compromiso comunitario como garantía de la gestión.

Según Infesta (1999), las políticas alakistas se desarrollaron sobre cuatro ejes principales: recuperación institucional, económica y productiva; modernización de la gestión pública; desarrollo de las condiciones del hábitat; y mejoras de las oportunidades sociales. En el primero de ellos se destaca la reorganización de la municipalidad y la internacionalización de la ciudad, a través de redes y de convenios,14 cuyo ápice son las tres postulaciones a Patrimonio Cultural de la UNESCO (1995, 1999 y 2005). En este eje tendrá especial relevancia el deporte y la revalorización del casco urbano fundacional. En el segundo se menciona la creación de juntas y de centros comunales para la descentralización de decisiones y el relevamiento de cuestiones particulares; el aumento de la recaudación y del gasto estatal en obras públicas; la generación de superávit fiscal y la mejora del Banco Municipal; la reducción de la planta y de los cargos políticos de la estructura municipal y la capacitación del personal administrativo y técnico. En el tercero describe el proceso de ordenamiento urbano -que decantará en un nuevo Código de Ordenamiento Urbano (COU) en el 2000- y la creación de espacios verdes en múltiples puntos del Gran La Plata -entre ellos, uno novedoso y relevante: el Parque Ecológico- con especial énfasis en la recreación y el descanso, la flora, la forestación y el crecimiento del verde disponible por habitante, tanto como la expansión de servicios básicos (limpieza y recolección de residuos, calles asfaltadas, luminarias, cloacas, agua corriente y gas). Por último, en el eje de las oportunidades sociales destaca la especial atención a la tercera edad (recreación, deporte y turismo) y a la infancia (alimentación, educación, deporte, recreación y arte).

La cuestión urbana y la problemática de lo público en un contexto de privatizaciones crecientes será relevante en dos sentidos: en principio, la gestión de Alak quiso consolidar la infraestructura urbana existente y apuntar hacia la preservación del medio ambiente desde un enfoque patrimonialista y conservador de la ciudad que pensó el desarrollo urbano desde el centro (casco urbano fundacional) hacia las periferias. Con el lema Ciudad Limpia, pretendió un centro pulcro, aséptico, sin cartelerías ni pintadas partidarias: los muros debían mantenerse neutrales ante la pureza del patrimonio fundacional platense. Lanzó su cruzada, fundamentalmente, contra los grafitis (López, 2017). En las periferias se abocó a la creación, la ampliación y el mantenimiento de los espacios verdes, entre ellos, el Parque Ecológico.15 Sin embargo, la expansión suburbana de las periferias platenses que se inició durante la década de 1980 debido a las fuertes migraciones internas, desencadenadas por las sucesivas crisis, generaron precarias condiciones de vida que tuvo que atender. Así, la salud de los sectores populares se transformó en una prioridad política pero desde un enfoque asistencialista. Esta problemática se encontraba en las preocupaciones de Alberti y en la agenda de Pinto, pero fue Alak el que desplegó un cúmulo de acciones focalizadas dirigidas, fundamentalmente, a madres, a niños y a jóvenes en edad escolar. Bajo el lema Educar es preparar para la vida desplegó planes y programas dedicados al control médico, la prevención de patologías y la estimulación de hábitos saludables a través de centros de salud y salas de atención primaria, colonias infantiles, comedores. En los jóvenes, la preocupación creciente fueron los consumos problemáticos y las adicciones.

La recreación y fundamentalmente el deporte, que han sido herramientas políticas predilectas para estos fines, fueron protagonistas de otra estrategia municipal: la de transformar a La Plata en una ciudad deportiva para internacionalizar el casco urbano fundacional, la ciudad-centro: aquella proyectada como ideal, saludable, como fuente de bienestar y de felicidad.

Gabriel Cachorro y Juan Pablo Villagrán (1995) analizaron cómo las políticas deportivas y recreativas de la Dirección de Deportes de la municipalidad de La Plata durante los primeros años de gobierno de Alak respondieron al contexto hegemónico (neoliberal), con una gran participación de los medios de comunicación (Diario El Día)16 en la difusión de la propaganda oficial y con contradicciones marcadas en torno a los tratamientos de la cuestión social (aumento de las desigualdades) a través del deporte y de la recreación. En principio, estos autores dejan en evidencia las transformaciones materiales y simbólicas que se produjeron en la Dirección de Deportes. La primera de ellas fueron las condiciones formales de trabajo: la reducción de los recursos humanos y la flexibilización laboral mediante ofrecimientos de retiros voluntarios, pases de planta a contrato, el miedo generalizado a dejar de percibir los salarios, las alternativas de formar empresas cooperativas de trabajo y/o de buscar sponsors para financiar las actividades. La segunda fue una transformación en la concepción social y cultural de la Dirección: mientras que Carlos Frangul (UCR) manifestó que la finalidad era aumentar el acceso de los sectores marginados al deporte y a la recreación, Mario Castro (PJ) entendió al deporte como “un servicio más para la comunidad, porque la gente paga sus impuestos” (Cachorro y Villagrán, 1995, p. 59). Es decir, marca un cambio de actitud estatal que rota desde un horizonte de inclusión social a una obligación formal como contraprestación, en un contexto en que la esfera privada se desarrolló rápidamente mediante la industria del fitness, con variadas ofertas para mejorar la forma física y la calidad de vida individual en gimnasios y en centros de entrenamiento,17 estimulando diversos consumos corporales asociados desde la lógica comercial y empresarial del bienestar que rige las industrias culturales del neoliberalismo (de Carvalho, 1998).

Las intervenciones socio-recreativas que se desarrollaron desde el gobierno de Alberti fueron reducidas en su función a un único y gran torneo de fútbol, con convocatorias barriales destinadas exclusivamente a niños (varones) de escolarización primaria, llamado El Lobo y el León. Es decir, se focalizó y se redujo drásticamente la articulación con las organizaciones barriales tanto como las poblaciones destinatarias. Algo similar sucedió en el terreno del llamado “deporte escolar”: los juegos intercolegiales organizados por la gestión de Frangul fueron absorbidos por una de las políticas deportivas bonaerenses de mayor alcance en su historia: los Torneos Juveniles Bonaerenses (actuales Juegos Bonaerenses). Emulando el espíritu de los Juegos Evita,18 estos comenzaron a desarrollarse en 1992 promoviendo el deporte escolar y el federado junto con otras actividades culturales y artísticas, para el bienestar y desarrollo integral de las y los jóvenes bonaerenses. Esa política deportiva vinculó a todos los municipios de la PBA en etapas locales, regionales y en la final bonaerense con sede en Mar del Plata. En principio estuvo dirigida solamente a jóvenes y a partir de 1996 se extendió a personas de la tercera edad y/o con diferentes discapacidades. Durante los primeros años, las y los ganadores de la etapa final eran premiados con viajes a ciudades del mundo consideradas ejemplares en el desarrollo de cada disciplina, pero, a partir de las crisis de mediados de los 90, estos viajes se transformaron en becas y/u oportunidades de continuar con el alto rendimiento deportivo en diferentes instituciones. La Dirección de Deportes de La Plata se ciñó a esta política y realizó algunos eventos particulares tales como Semana Joven (una propuesta sincrética de deporte, recreación y arte con literatura, música, charlas, artes plásticas y acciones ambientales) y una serie de charlas “con el Lobo y el León” (protagonizada por algunos referentes del fútbol de primera división de GELP y de EdLP, respectivamente, entre ellos los hermanos Gustavo y Guillermo Barros Schelotto y Rubén “el mago” Capria). Paradójicamente, a pesar de sus efectos focalizados, estas políticas generaron una circulación inédita de jóvenes platenses y bonaerenses a través de espacios y de prácticas deportivas que no eran accesibles hasta ese entonces, mediante cooperaciones estrechas entre el sector privado, organismos estatales y asociaciones civiles tales como clubes deportivos.

La transición entre los gobiernos de la UCR y el PJ marcan el derrotero hacia la consolidación de La Plata como una ciudad deportiva más que recreativa, postergando el desarrollo de políticas locales en pos de la participación en políticas de mayor escala, con otras características y proyecciones. Los gobiernos de Alak elevarán al máximo la legitimidad social del deporte por sobre otras prácticas de ocio en el espectro del tiempo libre (Elías y Dunning, 1992 [1986]) para forjar una imagen de ciudad exitosa, única, exportable al mundo. Esta fue una de las formas imaginarias de comunidad a través de la cual el neoliberalismo periférico fantaseó con participar de las primeras filas de la globalización. “Exceso, productividad y ambigüedad: la deportivización contemporánea exhibe, desenfrenadamente, la relación del deporte con la esfera política” (Alabarces, 1998, p. 78).

Al mismo tiempo, quienes trabajaron en la Dirección de Deportes entre Frangul y Castro distinguieron políticas “con proyección” de políticas “efímeras”, políticas con un proyecto social a mediano plazo de políticas instrumentales cuya finalidad fue hacer para exhibir (Cachorro y Villagrán, 1995). En esta espectacularización de la ciudad, se privilegiaron los apoyos a ciertos deportes federados tales como el fútbol, el hockey y el rugby por sus representaciones oficiales en diferentes instancias internacionales. Además, se organizaron eventos deportivos de convocatoria masiva e internacional tales como la Maratón Carrefour La Plata 8 km.;19 el Gran Premio Internacional de Ciclismo, con la participación de los hermanos Juan y Gabriel Curuchet, de los mejores ciclistas de la región y de extranjeros invitados; y el paso de la llama de los Juegos Panamericanos Mar del Plata 1995 en manos de la velocista platense Olga Conte.20

Entre las operaciones mediáticas que hicieron posible el montaje de La Plata como ciudad deportiva y espectacular se destacan ciertas publicaciones del Diario El Día tales como una nómina de deportistas (fútbol, rugby, equitación, boxeo, vóley, ciclismo, natación, tenis y paddle, en ese orden numérico de apoyos) que expresaron públicamente adherir a la reelección de Menem, Duhalde y Alak en 1995 (jueves 11 de mayo de 1995) o una nota a Mario Castro en donde se resumen los eventos destacados de los últimos meses titulada “La Plata es un boom deportivo”. Esta comienza afirmando: “sin duda, en los últimos meses La Plata se ha transformado en un verdadero epicentro del deporte nacional. Prácticamente en todas las disciplinas, algún platense se ha destacado y ha traspuesto las fronteras de la ciudad (año 2, n.° 5, febrero de 1995).

En efecto, se produjeron e interactuaron sinérgicamente dos registros simbólicos de la ciudad de La Plata (Segura, 2005). El primero de ellos es el registro de una ciudad dual y dividida, tanto por el tipo de desarrollo urbano segregador y reproductor de las desigualdades sociales estructurales (Chaves, 2010) como por y a través del fútbol (Segura, 2005). Las polarizaciones entre lobos y leones -apelando a la futbolización de las ciudadanías-, entre centro y periferias -privilegiando al primero sobre las segundas-, serán una constante que alimentará la progresiva condición exclusiva y excluyente de lo público en el espacio urbano platense. El segundo registro apunta a una ciudad unificada y centralista, homogeneizada bajo una imagen dominante y hegemónica, que es la del celebrado casco urbano fundacional, cuya forma y representación es la de un cuadrado (damero) con periferias circunvaladas.21 Además de las presentaciones ante UNESCO, que desencadenaron múltiples estrategias de “recuperación y puesta en valor del patrimonio” platense, este segundo registro fue reforzado con eventos cotidianos y también extraordinarios, realizados fundamentalmente en el punto central del casco urbano fundacional: la plaza Moreno. Es el caso del Programa Aeróbica para Todos, del Gran Premio Internacional de Ciclismo ciudad de La Plata, y del mencionado paso de la llama de los Juegos Panamericanos.

Un titular y una fotografía publicada por el mencionado suplemento Signo Deportivo (año 2, n.° 6, marzo de 1995) resumen esta compleja construcción imaginaria: bajo el título “el fuego Panamericano alumbró La Plata” se observa una fotografía tomada en el centro de la plaza Moreno, con la Catedral nítida pero inconclusa sobre el fondo de la escena. En el centro de la composición un grupo de 20 personas vestidas con indumentaria deportiva de color blanco están trotando y escoltando, algunas tomadas de las manos, a la mencionada Olga Conte que porta la llama en dirección a la Municipalidad. El comentario anexo cierra el círculo de significación en uno de los lugares comunes en torno al deporte: “Plaza Moreno fue una fiesta”. Fuego, luz, blancura, monumentalidad, movimiento, unión y celebración son los elementos enunciativos de una estrategia de glorificación y de purificación que enlaza al espacio público urbano, a las corporalidades en movimiento, al ocio preferentemente deportivo en un contexto que hibrida con cada vez mayor nitidez lo local y lo global.

La transición hacia un estilo de vida activo en una ciudad saludable y sustentable

La búsqueda de magnificencia se plasmó en obras de gran escala, la mayoría de ellas financiadas por el gobierno bonaerense de Duhalde, tales como la creación del Parque Industrial (1994) y la municipalización del Mercado Regional; la creación del Polígono Industrial (1990), de la Zona Franca (1991) y del Consorcio de Gestión en el Puerto La Plata (1999); la renovación del Teatro Argentino (1999); la culminación de las obras en la Catedral (1999); la apertura de la Autopista Buenos Aires - La Plata. El deporte no fue la excepción ya que se reinició el proyecto del Estadio Único, que llevaba décadas de avances interrumpidos.

Pablo Bruera ingresó como concejal en este escenario, en el año 1997, como exponente de su partido vecinalista (Frente Renovador Platense) pero en alianza con el PJ y con su mentor político Julio Alak. Sin embargo, cuando ofició como intendente una década después (2007 - 2015) priorizó las micro intervenciones del espacio urbano platense con alto impacto en la vida cotidiana, a pesar de contar con condiciones estructuralmente similares (superávit fiscal municipal y todos los niveles de gobierno alineados en el Frente para la Victoria). El caso del ciclismo es un claro ejemplo: mientras que Alak apuntó a un gran evento anual (el Gran Premio Internacional), Bruera consolidó el circuito del Observatorio del Bosque como espacio cotidiano de recreación, de entrenamiento y de competición. Por otro lado, con otro gesto político de distanciamiento, Bruera descuidó el Parque Ecológico (conflictos laborales mediante), como bastión de la campaña de Alak. También denunció públicamente las deudas heredadas de su último período de gobierno.

A pesar de la intención de construir antagonismos políticos, sus políticas serán sinérgicas en varios puntos nodales. En principio, la política urbana, específicamente las reformas de los COU durante ambos gobiernos marcan el mismo derrotero: un urbanismo fragmentador, funcionalista, desigual. Aunque Alak haya desplegado estrategias conservacionistas del patrimonio urbano fundacional (sobre todo con edificios estatales y monumentos) y que Bruera haya dado riendas sueltas al desarrollo inmobiliario sobre la tradición platense, a partir del año 2007, que marcó la transición entre gobiernos, ambos aspiraron al logro de una ciudad limpia, incluso apelando a la censura de aquellas prácticas culturales y políticas consideradas anti patrimoniales (el grafiti, la propaganda política). Y el ocio, sobre todo deportivo, a través de la figura del deporte social o inclusivo, fue un fuerte vector moralizador que para sus cometidos se nutrió de las imágenes, de los protagonistas y de los logros del deporte federado, competitivo, espectacular y de alto rendimiento (Levoratti, 2016).

El gobierno de Bruera aprovechó condiciones y elementos que se fueron gestando en la política municipal desde el retorno democrático: el vecinalismo, la política pedestre, la participación ciudadana, la recuperación democrática y la “puesta en valor” del espacio público, los usos políticos del deporte condensados en políticas urbanas y de ocio concretas, que fueron el caballo de Troya en períodos electorales. El diagnóstico negativo de su antecesor político y la reinvención de las tradiciones fundacionales le dieron identidad política a una combinación inédita de espacio público urbano y de ocio en la historia cultural de la ciudad. Como contrapartida a la propuesta de ciudad limpia y deportiva alakista, el bruerismo apuntó a la construcción de una ciudad saludable y sustentable, ampliando los alcances y los usos políticos de las tradiciones fundacionales platenses, fusionándolas con prácticas contemporáneas. En principio, a través del Plan de Recuperación del Espacio Público (PREP), el gobierno de Bruera definió cuáles fueron los espacios urbanos prioritarios para el ocio en la ciudad. Al mismo tiempo, estas primeras intervenciones desde un paradigma preventivo y securitario brindaron claros indicios acerca de qué tiempos, cuáles prácticas y quiénes serían protagonistas. Sobre esa primera operación, la Campaña La Plata Ciudad Saludable (CLPCS) y el Programa Plazas Saludables (PPS) profundizaron la estrategia política municipal especificando modos de moverse y de disfrutar el espacio público urbano. Simultáneamente, el Presupuesto Participativo (PP), la Puesta en Valor del Espacio Público (PVEP) y la Ordenanza Chau Baldío (OCHB) operaron como apoyaturas, refuncionalizando espacios desocupados, renovando las obras realizadas y/o ampliando sus alcances.

El PREP y la PVEP produjeron la remodelación y el equipamiento de la mayoría de las plazas, parques, ramblas y paseos del casco urbano fundacional, en un proceso que temporalmente se desarrolló desde el centro hacia las periferias. Para la realización de actividades físicas se construyeron circuitos aeróbicos (sendas peatonales perimetrales) y, en determinados puntos de su recorrido, primero se instalaron módulos de fuerza y de elongación (estructuras de hierro para realizar ejercicios calisténicos) y luego plazas de la salud (gimnasios al aire libre). Para alentar apropiaciones lúdicas se instalaron juegos infantiles de características novedosas (fabricados en plástico y caño, en serie, multicolores o con materiales reciclables símil madera) llamados integradores por contar con información de Lengua de Señas Argentina, condiciones de accesibilidad para sillas de ruedas y de seguridad tales como materiales anti golpes. Para propiciar pausas en el andar, con descansos contemplativos o conversaciones, se generaron espacios de encuentro disponiendo bancos en sectores arbolados, sobre los corredores de las sendas peatonales. El aspecto transversal a todos estos sectores fue la mejora de la iluminación artificial, generando un impacto notable sobre sus usos y apropiaciones nocturnas durante todas las épocas del año.

Sobre estas obras, en el verano de 2012 se lanzó la CLPCS. Con el lema “Activate y vivamos juntos una ciudad saludable” se interpelaba en primera persona del singular a quien lo recepcionaba, presuponiendo un estado de pasividad, de nula o de baja actividad, que debía modificarse. De la misma manera, invitaba a integrar cada iniciativa individual en un marco comunitario. Esta campaña fue el resultado de las coordinaciones entre la Jefatura de Gabinete, la Dirección de Deportes y Recreación, la Subsecretaría de Salud y Medicina Social, y la Secretaría de Cultura de La Plata, aunando actividades físicas, espectáculos culturales y artísticos, chequeos médicos y educación en hábitos saludables. El PPS fue uno de sus ejes y estuvo a cargo de la Dirección de Deportes y Recreación. Desde este programa se ofrecieron actividades deportivas, aeróbicas y gimnásticas, de modo abierto y gratuito, en varios paradores saludables o puntos verdes de la ciudad, bajo la supervisión y el asesoramiento de profesoras/es y estudiantes en educación física. En conjunto intervinieron otros profesionales de las ciencias médicas realizando encuestas y controles de salud (mediciones de niveles de glucemia en sangre y de tensión arterial), y brindando consejos en hábitos saludables (cuidados del sol y del calor con énfasis en la hidratación y la nutrición).

La CLPCS y el PPS crecieron en participaciones y adherencias, sobre todo de las clases medias platenses, hasta el acontecimiento disruptivo del período de estudio: la inundación de la ciudad el 2 de abril de 2013. El desastre que produjo la inundación fue el ápice de un conjunto de cuestiones socio ambientales que las ubicó definitivamente en primer plano, como eje de la construcción de la vida pública. Este acontecimiento visibilizó el agotamiento del modelo de desarrollo urbano dominante en relación a aquello que define como “naturaleza” a través de las tensiones entre un conjunto de omisiones políticas de larga data (obras de infraestructura) y la prolífica configuración de redes de solidaridad, contención y politicidad gestadas desde la sociedad platense para defender un espacio urbano atravesado por la merma de su carácter público, para el ocio y el disfrute comunitario.

Ana y Violeta22 coincidieron en los roles asumidos desde el PPS y la CLPCS ante la inundación. En principio, ambas informaron un desplazamiento en sus funciones específicas como educadoras físicas a un rol genérico de asistencia psicosocial mediada por los vínculos generados con participantes del PPS. En efecto, Ana definió como “trabajo social” a las tareas de comunicación y de “recaudar información” sobre el estado de estas personas para realizar acciones concretas desde la municipalidad. Según sus relatos, los encuentros posteriores al desastre de la inundación fueron instancias de contención, de catarsis y de diálogo sobre las diferentes experiencias, cuyos efectos fueron visibles en padecimientos psicosomáticos tales como estrés post traumático, crisis de ansiedad y ataques de pánico. Es decir, la reconexión con la actividad física y el ocio desde el PPS fue una mediación importante entre la salud mental de sus protagonistas y la política municipal, siendo estudiantes y profesoras/es en educación física el eslabón y el sostén de esta frágil articulación. En palabras de Violeta: “los profes fuimos todo: asistentes, psicólogos, médicos…y más” (Entrevista, 15/09/2014).

Otro dato relevante fueron las dificultades informadas para lograr adhesiones al PPS post inundación. El trauma colectivo, los padecimientos personales y el proceso de reconstrucción; la desconfianza y la bronca hacia la desidia política; hicieron que cierto repunte en la participación se diera recién al año, durante el 2014. Incluso con apuestas contundentes tales como la oferta libre y gratuita de Zumba: una tendencia mundial del fitness. A pesar de las dificultades y de la crisis de representatividad política que desató la inundación, la CLPCS y el PPS continuaron con sus propuestas y sus modos de funcionamiento. Claramente, los esfuerzos posteriores a la inundación representaron otra forma de ejercitar las aptitudes físicas y morales que la racionalidad neoliberal estimula en las ciudadanías (fuerza, flexibilidad y resistencia) bajo el signo de la resiliencia: un concepto que se encarnará en el vocabulario de sentido común a partir de desastres y de catástrofes cada vez más habituales.23

La estrategia bruerista, sobre todo en el panorama post inundación, fue producir mayor visibilidad sobre un desplazamiento que se gestó desde el comienzo de su gestión: la expansión del imaginario de una ciudad sustentable en el seno de la definición de la ciudad saludable. Sin dudas, su propósito fue ampliar y proyectar su definición en el tiempo ya que, en sentido lato, sustentar o sostener hace referencia a la capacidad para mantener, soportar o desarrollar un estado de modo perdurable o en cierto equilibrio. Uno de los mayores desafíos de la política estatal contemporánea: las continuidades en el mediano y en el largo plazo. La sustentabilidad propuesta por el gobierno de Bruera se materializó en ciertos reciclajes espaciales y en la promoción de un ocio caracterizado por combinar movimientos y movilidades, sobre todo, a través de eventos. A diferencia de la CLPCS, no existió una campaña articulada sino diferentes acciones que dieron cuenta de esta expansión significante. Los reciclajes apuntaron a ciertos locus de la modernidad platense: la estación de trenes y el predio del antiguo Ferrocarril Provincial en el barrio Meridiano V (zona este del casco fundacional) reconvertido en un polo recreativo, cultural y gastronómico; la ex fábrica Ripoll en el barrio de Los Hornos (zona sudoeste del Gran la Plata) reconvertida en un polideportivo con un baldío regenerado como plaza; una cantera devenida en basural en Gorina (zona norte del Gran La Plata) reconvertida en un predio para ciclistas de montaña; numerosos baldíos en diferentes puntos del partido, sobre todo periféricos, regenerados como plazas barriales; sectores estratégicos del Paseo del Bosque refuncionalizados para promover prácticas pedestres y con rodados, que implican desplazamientos en el espacio urbano tales como el ciclismo, el patinaje sobre rollers y monopatines, el longboarding y el skateboarding, entre otras, codificadas estatalmente como minoritarias y/o alternativas. Al mismo tiempo, el predio de la ex fábrica SIAP en Ringuelet fue reconvertido en el Parque Recreativo Zona Norte, donde el gobierno intentó nuclear a estas prácticas, con poco éxito en su cometido.24

A modo de síntesis

Los elementos que hacen a la construcción política de un estilo de vida activo se encontraban latentes promediando la década de 1980 y progresaron durante la del 1990, la llamada década neoliberal, delineando las intersecciones entre las dinámicas estatales, sociales y mercantiles que hoy configuran lo público-urbano. Los dos mandatos de Bruera tensionaron las relaciones entre patrimonialismo (tradición) y modernización (cambio). Sin embargo, consolidaron un modo de hacer política en el que gobierna la nostalgia, un sentimiento de pena que rodea dos pérdidas: la de la ciudad ideal proyectada para la gesta fundacional (pasado remoto) y la de un espacio público urbano para el bienestar comunitario (pasado reciente). De este modo, “indagar en el pasado reciente no es tarea fácil. Supone reencontrarse con un pretérito por momentos todavía presente, todavía continuo” (Seré Quintero y Fernández Vaz, 2017, p. 11).

Efectivamente, historizar es un procedimiento indispensable para comprender la actualidad.

Al igual que en el proceso de recuperación democrática en el Uruguay (Seré Quintero y Fernández Vaz, 2017), las políticas urbanas y de ocio exhibieron una impronta recreativa que pretendió la integración de las ciudadanías en sus diferencias y desigualdades, con el propósito de recomponer un entramado social y urbano lesionado por las dictaduras. Sin embargo, los usos políticos del deporte durante la década de 1990 en La Plata apuntaron a propósitos locales muy específicos: consolidar una imagen y un imaginario prístino de la capital bonaerense con el propósito de exhibir sus singularidades en el mundo, como obra máxima y/o triunfo del paradigma neoliberal.

Independientemente de los personalismos y de los partidos políticos, con mayor o menor fuerza ante las variaciones gubernamentales, se mantiene constante la apelación a la historia cultural urbana platense como una potente reserva de sentido para lograr legitimidades y consensos acerca de cómo debería o podría ser la ciudad que alguna vez se planificó para ser ideal en relación a una concepción moderna de vida saludable como modelo de orden social y de felicidad humana. De este modo, la búsqueda de bienestar se transformó en “la salvación por medio del cuerpo, a través de lo que este experimenta” (Le Breton, 2002 [1990], p. 217). Por su parte, la sustentabilidad emerge como una de las formas predilectas de las expectativas a futuro, bajo la figura de la promesa, como dimensión inescindible del discurso político en un horizonte de lo público que sostiene las estructuras productivas del capitalismo. En este sentido, lo que aún persiste ante una sociedad cada vez más desigual, fragmentada y excluyente es el imaginario esencialista de una comunidad en que la ciudad es de y para todos: un intento de sutura desde el discurso político ante realidades cada vez más contrastantes. Parafraseando a Benjamín Arditi (2011), la política pareciera moverse siempre en los bordes del liberalismo.

En este marco, el ocio y la Educación Física evidencian su relevancia social y política en la construcción de lo público y de la democracia en contextos urbanos. Como efecto de un campo hipertrofiado por la proliferación de demandas sociales y políticas (Furlán, 2006), la Educación Física interviene en escenarios cada vez más complejos: en una multiplicidad de ámbitos, con una pluralidad de personas y a través de un inventario inacabado de prácticas que no siempre son mercantilizadas, tensando y ampliando los márgenes de su interpretación como disciplina de intervención pedagógica en y por fuera de los muros escolares. De hecho, las coyunturas y acontecimientos críticos descritos en el texto evidencian dos cuestiones: 1) la importancia de las cualidades personales y profesionales para hacer frente a las adversidades, con énfasis en aspectos psicosociales y contextuales, como herramienta de intervención. En este punto, la formación de profesoras/es desde las ciencias sociales y las humanidades en la FaHCE-UNLP constituye un aspecto invaluable; 2) saber enseñar en dinámicas grupales que contemplan las particularidades personales desde una perspectiva integral es el pilar de una pedagogía, por ende, de una política y de una ética, que interviene a través de las corporalidades en movimiento. Inevitablemente, esta cuestión nos desafía a revisar las tradiciones del campo y las formaciones a la luz de los emergentes culturales que los contextos y las prácticas nos presentan a diario en el ejercicio de nuestra profesión.

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Notas

1 Agradezco la sugerencia del Dr. Jorge Saraví, que impulsó este desarrollo, oficiando como jurado en la instancia de calificación de la tesis doctoral.
2 Esta denominación del llamado Proceso de Organización Nacional (1976–1983) enfatiza las relaciones de complicidad entre ciertos sectores de la sociedad -elites, profesionales de clases medias, empresariado- y la Iglesia católica con el gobierno de facto. De ahora en más, utilizaré el término dictadura para refirme a estas.
3 Tal como indica Lesgart (2002), el concepto de transición a la democracia se anticipó a los hechos políticos en cuestión, delimitando el pasado y construyendo un horizonte de expectativas.
4 Ante la retracción, censura o clausura del espacio público urbano y del tiempo libre como vectores de expresión democrática, se logró el pico histórico de socios en los clubes (Rein; Gruschetsky; y Daskal, 2018).
6 Román hizo que el Paseo del Bosque fuese adquiriendo características de parque urbano y lo vinculó al naciente turismo en la ciudad. Además, construyó un playón deportivo en el Parque San Martín y lo iluminó junto con el Parque Saavedra. Terminó de pavimentar las calles del casco fundacional y logró que la avenida circunvalación llegase al Cementerio. Dragó arroyos importantes y consiguió el traspaso de propiedad del Pasaje Dardo Rocha de la provincia a la municipalidad (Triana, 1999).
7 Es llamativa la ausencia de GELP en el programa central de los festejos, siendo el club por el cual simpatizaba Román. Este club cuenta con cinco deportistas desaparecidos durante la última dictadura: Antonio Piovoso, Miguel Sánchez, Luis Ciancio, Pedro “Bocha” Disalvo y Gustavo Ogando.
9 Alfonsinista, caracterizado como un apasionado del fútbol y de GELP, se desempeñó como presidente del club For Ever. Por la corta extensión de su período de gobierno, no se detallan acciones políticas.
10 Existe y persiste una tendencia a nombrar como “aeróbicas” a aquellas actividades y ejercitaciones físicas, sean recreativas o competitivas, cuya capacidad predominante es la resistencia a la fatiga. El término y la asociación se explica desde la fisiología humana y del ejercicio: lo “aeróbico” refiere a aquellos procesos metabólicos que utilizan oxígeno para producir movimiento durante períodos considerables de tiempo, que van desde unos pocos minutos a varios días, de modo continuo o en intervalos. Así, las modalidades extensivas del pedestrismo; del ciclismo; de la natación; del remo y del canotaje; de las danzas y los bailes; del patinaje; del esquí, entre otros, suelen ser agrupados como actividades o deportes aeróbicos y suelen ser asociados a mejoras cardiovasculares y sanguíneas, respiratorias y metabólicas.
11 Según Nemesia Hijós (2018), estos constituyen los antecedentes del running, entendido como deporte masivo contemporáneo nucleado en torno a competencias en ambientes urbanos y/o agrestes, con diferentes distancias y modalidades vinculadas a las pruebas atléticas de fondo o resistencia. Siguiendo a Hijós (2018), el advenimiento del running es producto de la mutación del capitalismo hacia su fase actual: mercadotécnica y digital. Del mismo modo, desde los inicios del siglo XXI, el resurgimiento del skateboarding, tanto como el auge del bicicross (BMX), está directamente relacionado con los consumos culturales impulsados por el rápido desarrollo de TIC en un proceso complejizado de mundialización de las culturas (Ferretty, 2023).
12 Carlos Saúl Menem (PJ, 1989 – 1999) continuó con varios procesos económicos iniciados durante la última dictadura (aumento de la deuda externa y de la dependencia de organismos financieros internacionales, desregulación de los mercados, privatización de instituciones y de empresas estatales) y fue indulgente con los procesos judiciales que recayeron sobre los militares implicados. En líneas generales, sus políticas se caracterizaron por medidas de ajuste, que marcaron un retroceso del Estado en sus responsabilidades como garante de la vida pública, en casi todas las esferas, sobre todo, en materia de derechos sociales y culturales, allanando el crecimiento de un sector empresarial globalizado y de nuevos individualismos.
13 Julio Alak comenzó su carrera política en el PJ, impulsado por el menemismo. Luego de la crisis del 2001, integró el kirchnerismo ocupando los cargos de presidente de Aerolíneas Argentinas (2008-2009) y de ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación (2009 – 2015).
14 Vínculos con otras ciudades del continente y del mundo a través de la participación en la Organización Iberoamericana de Cooperación Intermunicipal (OICI) y el Centro Iberoamericano para el Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU).
15 Es un área natural urbana de 206 hectáreas, de ingreso libre y gratuito, cuya entrada principal se encuentra sobre el camino Centenario, entre las localidades de City Bell y Villa Elisa, en el límite norte del partido de La Plata. Tiene una relevancia estratégica por sus actividades conservacionistas, educativas, culturales, recreativas y por funcionar como una zona de contención ambiental entre La Plata y el sur del conurbano bonaerense, junto con el Parque Provincial Pereyra Iraola (Reserva de Biosfera UNESCO).
16 El Diario El Día fue uno de los primeros medios de prensa de la ciudad y, desde el último tercio del siglo XX, es uno de los principales medios de La Plata y de la región. Es propiedad de un grupo de empresarios multimedios encabezado por la familia Kraiselburd. Según López (2017), es un medio de prensa escrita relevante en sus operaciones políticas, en la definición de la agenda de discusión y de las representaciones urbanas. De perfil conservador, ha mantenido su apoyo a casi todos los oficialismos, especialmente al último gobierno de facto (Badenes, 2012) y al alakismo. El gobierno de Julio Alak le concedió la TV por cable (principal medio de comunicación en el fin de siglo), luego de que Abel Román (abogado de la familia Kraiselburd) propició las condiciones políticas y a pesar de que Alberti se opuso a dicha medida generando una licitación pública.
17 Para ahondar sobre el auge de la industria del fitness en Argentina y sobre el rol central de las instituciones privadas, se recomienda consultar la tesis doctoral de María Inés Landa (2011).
18 Los Juegos Nacionales Evita constituyen una de las políticas deportivas vinculadas a la salud y a la educación más relevante en la historia del Estado argentino. Una síntesis puede verse en: http://deportv.gov.ar/noticias/los-juegos-nacionales-evita-un-camino-infinito_6219#sthash.5CaHLCWD.dpbs [última consulta: 21/07/2021]
19 La misma se realizó en el marco de los festejos por un nuevo aniversario de la fundación de La Plata, en noviembre de 1994. Carrefour es un hipermercado multinacional de origen francés, que ofició como sponsor principal de este evento deportivo. La edición realizada en La Plata en 1994 contó con aproximadamente 23.000 participantes, entre ellos los destacados atletas de élite Antonio Silio (argentino) y Antonio Serrano (español), logrando una masividad inédita en el país. La 4ta. edición realizada en 1999 en la ciudad de Buenos contó con más de 100.000 participantes: aún hoy es una de las más convocantes de la historia. Nicanor González del Solar (ex rugbier y reconocido periodista deportivo) oficiaba como locutor/animador y, por aquellos años, ya se estilaba invitar a atletas keniatas de primer nivel mundial. En conclusión: el protagonismo del sector privado en alianza con el poder político, las campañas publicitarias, la masividad en participación y asistencia, el enaltecimiento de lo local y de lo nacional junto con la exotización de lo extranjero y de lo étnico significado como superior en el deporte, son las condiciones que explican su espectacularización.
20 Una de las atletas platenses más exitosas en los Campeonatos Nacionales de Pista y Campo, logrando récords permanentes en los 100, 200 y 400 metros llanos, en un momento brillante de las pruebas de velocidad en Argentina. En esa época, el máximo referente nacional por su desempeño internacional fue Carlos Gats.
21 Mientras estas operaciones políticas se magnificaban, Alain Garnier (1992) ya había expresado cómo esa forma urbana y ese proyecto primigenio idealizado estaba, en realidad, roto y/o desfigurado.
22 Seudónimos con los que nombro a una estudiante y a una profesora en educación física con funciones de enseñanza y de coordinación, respectivamente.
23 Para ampliar los alcances y las relaciones conceptuales entre catástrofe, desastre y emergencia se recomienda la lectura de Arito, Imbert, Jacquet, Cerini, Rígoli, y Kriger (2017).
24 Para profundizar este proceso se recomienda consultar el capítulo 6 y la parte III de Ferretty (2023).

Recepción: 26 Noviembre 2023

Aprobación: 21 Diciembre 2023

Publicación: 01 Febrero 2024

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